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Jordi Díez

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De Catalunya es Gaudi, mi arquitecto favorito. También el pintor que más admiro, Dalí. En Barcelona he pasado varios de los momentos más felices de mi vida con los amigos Pilar y Santiago. Ahora de Catalunya es uno de mis autores predilectos: Jordi Díez, y digo uno porque en cuestiones de libros son muy promiscua y tengo muchos amores.

Jordi Díez es uno de los integrantes de lo que yo he bautizado “la generación Amazon” para referirme a una nueva oleada de escritores que hicieron su apuesta por los libros electrónicos y su distribución en Amazon, a fin de que fueran los lectores -y no las editoriales que suelen evitar los riesgos que presuponen publicar a un autor desconocido- , los que tuvieran la última palabra para interactuar, evaluar y divulgar sus obras.

En la “generación Amazon” están los pioneros como Fernando Trujillo Sanz y Cesar García Muñoz, a lo que luego se le van sumando nuevos autores como Blanca Miosi, Eva García Sáenz, Marta Querol, Armando Rodera y muchos otros, incluso escritores en temas especializados como la retórica y oratoria: Natalia Gómez.

Jordi Diez cumple hoy 100 días de estar en la lista de los 100 libros más vendidos en español (Amazon) con su última novela El péndulo de Dios, y se ha ubicado en el No. 1 en el género suspenso y ficción histórica.

 

EB: El péndulo de Dios lleva más de 100 días en los Top 100 en Libros en Español ¿cómo te sientes con ese éxito?

JD: Estimada Marlene, antes de entrar en la entrevista, quiero agradecerte que hayas pensado en entrevistar a un autor desconocido como yo, es una grata sorpresa y un honor.

Dicho esto, y con toda sinceridad, me siento muy contento y agradecido a todos los lectores que han comprado la novela y que han dedicado unos minutos de su tiempo a escribir estos comentarios tan impresionantes, pero no tengo, para nada, sensación de éxito, sí de alegría, y mucha. También de responsabilidad.

Creo que este fenómeno de estar en el top 100 de una lista tan importante y variopinta como la de Amazon se debe en parte a que el tema es atrayente, a que la novela no debe estar del todo mal, pero en buena medida a la fortuna de que los primeros lectores publicaran comentarios tan elogiosos y que dieran inicio al boca a boca. Pienso que esta es la clave de que lleve más de cien días entre los más vendidos en español.

EB: El péndulo de Dios lo publicaste hace un año ¿cómo fue el proceso para posicionarte? ¿Empezó con alguna categoría en especial?

JD: Bueno, aquí tengo que desvelar un secreto. En realidad El péndulo de Dios lo publiqué a mediados del mes de julio de 2011, pero le puse la fecha del 23 de abril por dos motivos, porque es mi santo, Sant Jordi, y porque en Catalunya es el día de los enamorados, el día en que todos nos regalamos rosas y libros, y quise, ya que hace varios años que vivo fuera, poner una fecha tan emblemática para mí en la ficha de Amazon.

A partir de la fecha real de publicación los inicios fueron muy lentos, apenas un libro por semana, después uno por día, luego comenzaron los comentarios de los lectores y arrancó, siempre en las categorías de Misterio y Novela Histórica, si bien debo reconocer que la etiqueté en esas categorías sin saber muy bien dónde hacerlo.

La única promoción que hice fue publicar en mi página personal de Facebook todos los comentarios que iba recibiendo, y agradecer a todos los lectores que se identificaban que hubieran adquirido la novela.

EB: Dices que escribes desde los 10 años, “pero nunca me había puesto a ello con la fuerza de voluntad necesaria para acabar una obra “. ¿Y de dónde salió la fuerza de voluntad? ¿Qué pasó de especial con La virgen del Sol ?

JD: Recuerdo haber leído desde siempre, de hecho no tengo memoria de mí mismo que no vaya vinculada a un cuento, un tebeo, como se llamaban entonces los cómics, o a un libro, y mi padre dice que escribo desde que prácticamente aprendí a hacerlo. Lo que nunca había tenido era la voluntad suficiente para acabar nada de lo que empezaba. Sí hice cuentos, claro, y poemas ardientes de adolescencia, pero completar una obra de las dimensiones de una novela requiere de un esfuerzo tan grande que nunca me había sentido con fuerzas para emprender. Había atentado varias veces contra el buen gusto de los posibles lectores, pero jamás acabé nada, hasta el año 2003, en que hice mi primer viaje “iniciático”, y fue a Perú.

En ese viaje conocí la cultura inca y experimenté un gran cambio interno, La virgen del Sol fue el resultado de ese cambio. Tenía la necesidad de vaciar mi armario de cadáveres, e hice terapia en la novela con ellos, ja ja ja, también me sentía obligado con un pueblo y una cultura que me fascinaron como nada lo había hecho hasta entonces, y por último tenía la necesidad de demostrarme que era capaz de acabar una novela, que había cambiado hasta el punto de esforzarme y dedicar las horas que fueran necesarias para escribir. El proceso de creación de La virgen del Sol fue fascinante, la historia comenzó a correr en mi imaginación y no me dejó descansar hasta que la acabé. Desde entonces amo esta novela, pero nunca más la he vuelto a leer, y desde el mismo momento en que la vi publicada sentí que ya no era mía.

EB: ¿Pasaste algún curso o entrenamiento para escritores?

JD: No, aunque es justo reconocer que en este periplo he tenido ayuda. Cuando acabé La virgen del Sol se la envié a Sandra Bruna, la agente literaria, quien enseguida me dijo que le había gustado y contactamos. Me dio algunos consejos y la envió a las editoriales. De las cinco o seis que la recibieron sólo se interesó Ediciones B, algo que siempre les agradeceré. Al cabo de unos meses de haber firmado mi primer contrato me llamó la entonces editora de Ediciones B, Yolanda Cespedosa, y nos citamos en su despacho. Cuando llegué tenía la novela impresa desparramada por su escritorio, con cientos de rayas rojas, cruces, y más notas adhesivas que páginas. El sentimiento de desamparo fue brutal. Entonces me sentó a su lado y comenzó a explicarme algunos errores y matices que debía aprender a utilizar. Por ejemplo había marcado todos los gerundios y adverbios acabados en “mente”, que al parecer se contaban por miles, y me enseñó, en los apenas cuarenta y cinco minutos que estuvimos juntos, más del oficio de escribir de lo que había aprendido como lector y escritor aficionado.

Con El péndulo de Dios, después de recibir negativas de todas las editoriales, decidí contratar una correctora ortográfica y de estilo profesional que me ayudó con el resultado final de la novela. En mi caso, cuando acabo una novela y la corrijo, llega un momento en que ya no sé si está bien o mal lo que voy repasando, así que una vista experta y externa es imprescindible.

EB: El péndulo de Dios está muy bien documentado. ¿Cuánto tiempo dedicas a la investigación del tema sobre el que vas a escribir?

JD: Gracias por tu comentario.

Lo cierto es que me documento hasta la saciedad durante todo el desarrollo de la novela. Compro libros, busco en internet, veo documentales, hablo con expertos, miro cientos de fotografías, si puedo voy varias veces a los lugares que describo, y cuando lo tengo todo más o menos dentro de la cabeza, escribo apenas un par de líneas de todo lo que he “aprendido”. Documentarme es una de las cosas que más disfruto.

EB: ¿Y el resto del proceso cómo es? ¿Escribes hasta el final y luego rectificas borradores? ¿Das a leer a amigos?

JD: Una vez escuché a un escritor, no recuerdo quién, que dijo que hay dos tipos de escritores, los que utilizan un plano y los que utilizan una brújula. Yo soy de los segundos. No preparo nada, no hago fichas, no tengo ni siquiera un esquema, nada, sólo lo que “alguien” me dicta dentro de mi cabeza cuando se produce ese momento extraordinario en que se crea la historia. Por eso quizá mis novelas son un poco erráticas en algunos aspectos, pero es la única forma que sé hacerlo.

Por lo demás corrijo sobre la marcha todo lo que voy escribiendo, de un día para otro, y de esta forma mantengo el hilo narrativo todo lo lineal que soy capaz, entonces, cuando llevo un tercio aproximado de lo que pienso que va a ser la novela, se lo mando a dos amigos lectores que aplauden cualquier texto que les envío, me dan muchísima moral, y sigo. Los quiero mucho a los dos porque la gran barrera de la historia se produce en el primer tercio.

Después, cuando la novela está acabada se la envío a estos amigos y también se la dejo leer a mi compañera. Si pasa todos los filtros, sobre todo el mío, se la hago llegar a mi agente.

EB: ¿Qué es lo más difícil a la hora de escribir?

JD: Aunque parezca una respuesta estúpida, lo más difícil de escribir para mí es precisamente escribir, sentarse frente al ordenador, vaciar la mente, entrar en la historia y teclear. Yo no consigo hacerlo por periodos superiores a la hora.

Y lo más tedioso es corregir, esa es la parte menos glamorosa de esta profesión (si es que tiene alguna), y la más agotadora.

En mi caso personal, además, combino la pasión por escribir con mi vida personal, un trabajo muy absorbente y una familia con tres hijos no dejan demasiado tiempo para escribir…, aunque por supuesto la combinación de estos factores no la cambiaría por nada. Bueno, dejar de trabajar para ser profesional de la escritura reconozco que sí es una meta.

EB: ¿Y lo más fácil?

JD: Para mí no hay nada fácil, de verdad, sí es muy enriquecedor, me encanta escribir, disfruto mucho, pero se me hace muy difícil todo el proceso. No tengo la fluidez ni la voluntad necesarias, por eso tardo tanto tiempo en escribir una novela.

EB ¿Quién te diseñó la portada?

JD: La portada de El péndulo de Dios la diseñé yo mismo, con la ayuda de mi esposa, y del impagable Photoshop.

De hecho yo trabajo con Photoshop, medio aficionado, medio profesional, desde la versión 1.0 para Macintosh. Esa es una de las ventajas de la edad…

EB: Es muy buena ¡Felicidades! Volviendo a las preguntas, eres un gran viajero, conoces América Latina ¿Hay otras coincidencias en tu vida con Cècil, el personaje masculino de El péndulo de Dios?

JD: Últimamente viajo más por trabajo que por placer, como Cècil, por desgracia.

Creo que él vive en El péndulo de Dios la gran aventura en que cualquiera, con un espíritu inquieto, querría verse involucrado, y yo siempre he tenido ese espíritu aventurero. Las ganas de saber siempre qué pasará, qué ocurrirá después, qué hay detrás de algo, en eso sí nos parecemos mucho.

Y en intentar hacer siempre lo más honesto, aunque no siempre lo consigamos.

También es justo reseñar que ambos tenemos una pareja colombiana…

EB: ¿Cuál es el personaje que te parece mejor logrado?

JD: Mientras escribía me enamoré de Mariam, de su sencillez, de su forma de vivir, pero ya con la novela acabada creo que el personaje del que me siento más satisfecho es el soldado francés. No quisiera desvelar demasiado para aquellos lectores que no se hayan acercado todavía a la novela, pero ese soldado anónimo, así como su momento histórico, me parece que conseguí retratarlo con bastante acierto.

¡A otros de ellos, como seguramente les pasará a los lectores, los odio a muerte, claro!

EB: Estás teniendo más éxito en Amazon.com que en Amazon España ¿a qué crees que se deba la diferencia?

JD: No lo sé. No tengo una razón que pueda argumentar más allá de meras suposiciones.

Creo que la apertura posterior de Amazon España, el temor de los lectores españoles a adquirir novelas de autores desconocidos, la poca costumbre de los españoles por pagar algo bajado de la red, las noticias de las editoriales poco menos que demonizando a Amazon, y algunos otros factores no ayudaron a posicionarse desde el principio. También la diferencia numérica potencial de lectores en dispositivos electrónicos de toda América con España es muy grande.

Sin embargo sé de otros compañeros que su situación es la contraria, quizá el hecho de que yo viva en América desde hace años no me ayude demasiado en la promoción en España, pero no tengo una respuesta clara sobre esto.

De todas formas, todos son bienvenidos, incluso los que adquieren la novela desde Alemania o el Reino Unido. Amazon definitivamente ha cambiado el mundo editorial.

EB: ¿Algún consejo a los escritores noveles?

JD: Con dos novelas, no me siento con autoridad para aconsejar a nadie, pero sí hay algo que me gustaría compartir para que todos lo tuviéramos en cuenta, el respeto por el lector. Nosotros, todos los que escribimos “públicamente” es con la intención final de que nos lean.

No me parece bien que se suban novelas para la venta que no hayan pasado mayor filtro que la opinión del autor (con poca o nula experiencia), o de algunos familiares y amigos que, como hacen conmigo los míos, nos jalean y les parece maravilloso todo lo que escribimos.

Que Amazon, y otras plataformas, nos faciliten la comunicación con los lectores de una forma tan directa implica que toda la responsabilidad de la obra recae sobre el autor sin filtros, por lo que hemos de tener mucha precaución antes de subir una novela en caliente. Creo que darse una pausa y gastarse un poco de dinero, que después seguro se recuperará, en una buena portada y en una corrección ortográfica y de estilo por un profesional, es fundamental.

EB: ¿Puedes adelantar algo de tus proyectos o novelas futuros?

JD: Desde hace unos años vivo en la República Dominicana, y en este tiempo he tenido la gran fortuna de de amar y conocer un poco la historia de esta isla. Después de rebuscar en muchos catálogos he visto que apenas hay nada escrito sobre la conquista del nuevo mundo desde la óptica de los conquistados, y en eso estoy ahora.

Me encuentro en la parte más complicada, en ese primer tercio que da pie a todo lo que ha de venir. Veremos qué sale, pero la historia es apasionante.

EB: Gracias Jordi por compartir tu experiencia con los lectores de Eriginal Books y a los lectores que estén interesados aquí les dejo el enlace en Amazon.

 




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